Podría Pasar a Cualquier
El robo a mano armada en Roatan representa el lado oscuro del “paraíso”

September 29th, 2012
by Robert Armstrong

Yo normalmente escribo mi columna mensual relajado en mi casa en la playa en mi laptop personal. Pero ya no tengo laptop personal. Dos tipos con una pistola me lo robaron.

Normalmente después de terminar la revista cada mes subo a mi moto y voy a West End para happy hour. Pero ya no tengo moto. Me la robaron esa tambien.

Esos dos “tipos” me estaban esperando un una area mal iluminada detrás de mi casa cuando llegué en mi moto un viernes por la noche hace un par de semanas. Me pusieron una luz en los ojos para que no los viera, apuntaron una pistoal automática a mi cabeza y me ordenaron bajar de la moto y acostarme boca abajo en la arena. Me quitaron la billetera, un collar y una pulsera y sacaron las llaves de mi bolsillo. Uno de ellos entró a mi casa con la llave mientras el otro me mantuvo guardado con la pistola. De la casa me robaron el laptop, tres celulares (dos de ellos propiedad de la revista Voice), una mochila con un par de lentes Rayban, $80 en efectivo y un reloj. Después me dijeron que me levantara y caminara hacia la playa mientras ellos escaparon en mi moto.

Mirar una pistola apuntada en la cara le puede ayudar a uno mirar las cosas más claras. No puedo decir que toda mi vida pasó por mis ojos, aunque hubo un momento en que pensé que me iban a matar. Pero veo un poco diferente ahora la vida en esta isla. No pienso huirme. Pero tal vez la isla jamás volverá parecer tan bonito en mis ojos.

Sabía antes de venir aquí que el crimen representaba un riesgo tanto para mi inversión como para mi persona. Calculé ese riesgo y decidí que lo pude aceptar. Pero ahora el crimen para mi no es una abstracción o una estadística. Es una realidad. Lo pienso cada vez que pase por un lado oscuro, entre o salga de mi casa o no pueda encontrar un número de teléfono porque algún desgraciado me robó el celu con mis contactos.

He pensado mucho en los comentarios que muchos hacen aquí intentando disminuir o racionalizar el problema de la delincuencia en la isla. Antes pensaba que esas personas hablaban de una mezcla de interés y auto-decepción. Ahora esos comentarios me parecen casi mentiras. Son tantas las personas que se me han acercado desde mi incidente para relatar experiencias similares que ahora me parece que si uno vive aquí mucho tiempo, es casi inevitable que será víctima de un crimen.

Muchos extranjeros que han vivido en Roatán por muchos años han sido víctimas más de una vez. Pero se quedan. Tal vez algunos son locos o tercos. Tal vez no tienen donde ir. Por mi parte, he invertido demasiado y soñado demasiado de tener un negocio propio para permitir que dos delincuentes me hagan abandonarlo todo.

Pero el incidente ya me ha cambiado la vida. Me mudé. Ya no vivo en la playa. No puedo salir por mi puerta para nadar apenas me levante por la mañana o llegue de mi oficina. La misma playa hermosa que me atrajo a la isla oculta a delincuentes por las noches. Ahora vivo en una casa en el monte con un portón alto de hierro con cerradura. Casi no salgo.

Ahora mi pregunta es: Porqué es que ahora soy yo que está viviendo detrás de las rejas en vez de los dos maleantes que me robaron? O, conforme al tema de independencia de esta edición de la revista: Ahora que los hondureños han conmemorado su independencia de España en el siglo 19, cuando se levantarán para reclamar su independencia de los delincuentes que los están tiranizando el el siglo actual?

Claro que hay crimen en todas partes. El asunto es que en Honduras hay 80 veces más que en el Japón (basado en las tasas de homicidios), 16 veces más que en los Estados Unidos, y doble lo que hay en Colombia, que hace poco tuvo la mala fama de ser el capital mundial de la delincuencia. Tal vez la delincuencia no ha llegado a ser tan alarmante en las Islas de la Bahía como en otras partes de Honduras. Pero eso no nos debería dar mucha consolación.

La gente de las islas merecen mejor, y deben exigirlo. Aceptar la situación actual como algo normal o inevitable sería fatal. Y no tiene que ser asi.

Un país cómo puede reducir la delincuencia? No hay solución simple. Pero sí hay países que lo han hecho. Las tasas de delincuencia en la mayoría de las ciudades de los EE.UU. han sido disminuyendose desde hace dos décadas. Desafortunademente para Honduras, hay indicios que esa disminución tiene mucho que ver con factores demográficos – a tasa de natalidad empezó reducirse en los años 60, asi que desde los 90, la proporción de la población entre 15 y 35 años (los que comiten gran mayoría de los delitos) ha bajado. Pues no representa una opción rápida para reducir el crimen. Pero simultaneamente, muchos estados fortalecieron sus leyes durante los 80 y 90 para poner castigos más fuertes a los criminales. Además, las policías de muchas ciudades adoptaron tácticas de “community policing,” en que los policías se asimilan a las comunidades que protegen en vez de portarse como una fuerza de ocupación exterior. Otros países han adoptado estrategias similares.

En Colombia, la tasa de delincuencia sigue muy alta. Pero ha bajado mucho en los últimos 15 años, y la tasa de asesinatos ahora es menos de la mitad la de Honduras. Cuando yo visité a Colombia hace un par de años, alguien me robó el reloj de mi cuarto. Reporté el robo a la gerencia del hotel, y esa misma noche la policía lo recuperó y me lo devolvió. En la mañana me dijeron que los dos sujetos que detuvieron con el reloj se habían presentado al tribunal y ya estaban encarcelados. Eso cuando ocurre aquí?

Tal vez más preocupante aquí que el crimen es que el sistema de justicia no parece capáz de controlarlo. El crimen florece cuando hay impunidad. Las policías de ningún país pueden resolver todos los crímenes. Pero la tasa de solución en Honduras figura entre las más bajas.

Yo denuncié el robo que me ocurrió a mi casa inmediatamente. Y las policías . . . bueno, me parece que no hicieron nada. Cuando les pasé un reporte que recibí que tres muchachos estaban andando por El Swampo vendiendo mis cosas, no fueron allá a agarrarlos. Solo quisieron quien me había dado ese reporte.

Sin embargo, creo que la única forma de obtener una policía que responde más a los ciudadanos es reportar los crímenes cuando se nos ocurran y después exigir colectivamente que actúen en base de esa información.

Son los hondureños, los que tienen el sufragio, que deben insistir que las instituciones del estado sirven sus intereses. Nosotros los extranjeros solamente podemos votar con los píes, saliendo (como ya lo han hecho bastante hondureños). Como dije, ya no me voy. Pero tal vez requiere que algunos sí salgamos para que las autoridades reconozcan que tienen un problema.

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