Cuando de Plagas se Trata, Hay que Buscar la Causa
Sea la Malaria o la Corrupción, no Basta solo Tratar las Síntomas

July 30th, 2012
by Robert Armstrong

[private] Si esta edición de la Voz tiene algun tema sería las plagas, tanta las fisiológicas como las sociológicas.

En la columna Speaking Out este mes, George Crimmin concluye su serie de tres partes sobre la malaria. La malaria, la que lamentablemente es común en las Islas de la Bahía, es una enfermedad matadora que no tiene ni cura ni vacuna. Solamente se puede intentar prevenirla o controlarla. En la Voz del mes de julio, George nos informó que investigaciones recientes indicaron que la malaria mató a 1.2 millones de personas en todo el mundo en 2010 – casi doble el estimado previo de la Organización Mundial de la Salud.

George concluye este mes de una manera bastante pesimista, sugiriendo que la meta de la ONU de erradicar la malaria globalmente para el año 2015 podría ser imposible. Además, es posible que la malaria vuelva a levantar su cabeza debido a la crisis financiera global. Sin embargo, reportamos bajo Island News (noticias isleñas) este mes que dos estudiantes de la Universidad Duke de Carolina del Norte de EE.UU. están investigando la posiblidad de implementar una nueva estrategia de biocontrol contra la malaria en la isla de Roatán, lo que nos permite un optimismo considerablemente más amplio.

Hasta ahora, las opciones disponibles para combatir la malaria todas han tenido sus puntos negativos:

• Evitar la mordida: un poco dificil realizar en Roatán.

• Tomar medicina: las drogas preventivas, como Chloroquine, no siempre funcionan, y pueden tener efectos secundarios serios, especialmente si se toma por mucho tiempo.

• “Reclamar el pantano”: Eliminar el ambiente en que viven los zancudos puede tener efectos dañinos ecológicos.

• Fumigar con DDT: Muy destructivo al medio ambiente.

En contraste, la nueva estrategia que están promoviendo los dos jovenes de Duke emplea medidas biológicas para prevenir que los zancudos infecten a las personas. Se inyecta una bacteria dentro de un zancudo que lo hace imposible que ese zancudo trasmita la malaria, aunque esté infectado con el microbio de la malaria. Después se introduce ese zancudo al medio ambiente para reproducir y pasar esa característica a sus hijos. Como la vida de un zancudo y su ciclo de reproducción son muy cortas, es posible que esta medida podría eliminar la capacidad de trasmitir la malaria de una población entera de zancudos dentro de poco tiempo. Suena dificil creer. Pero vale la pena intentarla.

Tal vez hay algo que estos zancudos nos pueden enseñar a los seres humanos respecto a las plagas sociológicas de que padece ahora Honduras – la delincuencia y la corrupción. Es probable que no sea posible eliminar la corrupción de la raza humana. La corrupción existe en todas partes de diferentes formas y niveles. La tradición Cristiana enseña que todos los seres humanos son corruptibles (pero se pueden revindicar). Pero tal vez podemos crear las condiciones que reducen el motivo y la oportunidad para la corrupción (reclamar el pantano), o similarmente al caso de los zancudos, equipar a las personas con lo que les hace falta para no ser corruptos, o sea lo que necesitan para desempeñar sus cargos y alimentar a sus familias honestamente.

Todo lo que me hace referirme al artículo principal de este mes – “You Get What You Pay For” (lo barato sale caro).
Ya que Honduras padece de la tasa de homicidio más elevado del mundo según la ONU (entre los países que no están en guerra y tienen datos), la gente naturalmente están enfocándose mucho en el desempeño de la Policia Nacional. En las Islas de la Bahía, aunque la inseguridad no es tan grave que en la tierra firma, quejarse de la policia es igualmente común, tal vez más, probable debido a que todas las policias aquí vienen de otra parte.

Al nivel nacional, todos los políticos están hablando de “depurar” la policia, o sea sacar los malos. Pero pretender eliminar la corrupción sacando y castigando los malos es similar a fumigar los zancudos con DDT. Funciona por un rato. Pero apenas dejes de fumigar, los zancudos vuelven. O, como en el caso del Chloroquine, se adaptan para resistir la droga.

Igual que con la malaria, la gente adoptan varias estragegias para enfrentar la corrupción:

• Aceptarla: igual que contagiarse de la malaria; normalmente no es fatal, pero debilita.
• Evitar la mordida: minimizar el contacto con los oficiales.
• Tomar la medicina: pagar sobornos y esperar buenos resultados.
• Eliminarlos: identificar y castigar a los oficiales corruptos.
• “Reclamar el pantano”: cambiar las condiciones que favorecen la corrupción.

La última podría ser la más dificil, pero es la única estrategia que tiene buena posibilidad de reducir la corrupción de una manera importante y sostenible. La corrupción florece donde haya motivo (mal pago, bajo espíritu), oportunidad (falta de supervisión o una supervisión muy distante) e impunidad (nadie está castigado). Desafortunadamente, basado en unas entrevistas que hizo un corresponsal nuestro con unas policias basadas en Roatán, al menos los primeros dos factores están presentes en el cuerpo policial de las islas. Un mejor pago, mejoras condiciones de trabajo, mejor equipo y capacitación podría mejorar su desempeño. Pero siempre que responden a un capital que queda lejos y no le interesa mucho lo que suceda en las islas y siempre que existe una desconfianza mútua entre las policias y la población isleña, es probable que los problemas persisten.

Como erradicar la malaria, mejorar la seguridad de las islas podría requirir unas ideas nuevas, y unas medidas no tradicionales. [/private]

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